1 abr. 2013

Bilis Negra

Mi melancolía es como un viejo blues que desconfía de la vida. Tiene forma de barco tripulado por un  manipulador de argumentos vacios que se escurren de mis manos y vuelve al mar, siguiendo su curso. Es un barco sin bandera, apátrida, que busca a su Penélope. De vez en cuando se desorienta, y amarra en algún puerto desconocido, enfrentando a sus monstruos nativos. Pero son monstruos tan encantadores, que lastiman pero se dejan querer .
Mi melancolía también toma forma de pato, que flota en un lago artificial, que subsiste gracias a la caridad de una transeúnte. De vez cuando sale a superficie, se acicala y a veces se tienta ante una persona aparentemente sensible que en realidad lo único que busca es desplumarlo y meterlo en el horno.Mi melancolía es un trovador sin garganta, que se pasea por un desierto de gente. Que repite el canto de sirenas que alguna vez habrá escuchado en voces del mundo de las copias, y se empecina en hacerme creer que perdí lo que nunca llegué a conocer o conquistar realmente.Mi melancolía me hace dudar… puede ser… no sé… aunque… quizás…Mi melancolía me empilcha con sus mejores ropas para asistir a una fiesta que terminó, donde solo me queda levantar las sillas, limpiar los serpentinas del piso y apagar la luz.Mi melancolía me hace creer que escribiendo esto podré librarme por un momento de ella, cuando en realidad ya está subido a la altura, reuniendo a los monstruos y anunciando que se avista un nuevo continente. Y nuevos frentes de tormenta