11 ago. 2011

Come on baby light my fire

Mi Buenos Aires querido; hace dos semanas-casi nada- se debatía un
ballotage de lo más rutinario. Pobres los hombres que sin caer víctimas
de las mentiras de un y otro bando tuvieron, igualmente, que tener un
domingo cortado a la mitad, dejando una parte del único día de
descanso a resignarse esperando un turno para entrar al cuarto oscuro.

Las opciones: un derechista que se hizo el populista y un populista que se hizo el derechista, disputándose el voto conservador porteño que, básicamente, prefiere que las cosas sigan como están y no pierdan lo amarrocado durante casi una década. Esa misma “espiritualidad” es la que nacionalmente quiere capitalizar Cristina, ya que si Néstor pudo sacarnos del infierno, bien podría su viuda
pilotear cuatro añitos mas de crecimiento.

La más descarada de todas las mentiras de la épica kirchenrista
(repetido en la campaña) fue la teoría del desacople, según la cual,
el mundo podria irse al diablo pero Argentina resitiría los embates de
la crisis. Por mas ridículo que suene, tanto se envalentonaron los
medios k, que hasta buscaron sacarle rédito a los errores políticos
internacionales en beneficio del azar argentino. Así los movileros de
678 (que en realidad deben ser Fernandez, Moreno, etc. -k disfrazados
de Sandra Russo y demás marionetas) mostraban como la crisis en España
empujaba la migración en busca de oportunidades de nuevo al nuevo
continente, mas precisamente, a la Argentina Nacional y Popular.

Este supuesto desacople no resiste el menor análisis.
Lamentablemente este no es mi rubro, pero basta ver que cada vez que
el capitalismo mundial entró crisis, Argentina tuvo lo suyo. Sin
remontarnos a pasados lejanos podríamos recordar que el mismo día que
caía Lehman Brothers, los capos e ilustrados trajeados que dirigen las
grandes multinacionales planeaban como jodernos la vida a los
trabajadores.

Varias fábricas del rubro autopartistas de la zona norte tiraron
primero, limpiando a los activistas y allanando el camino a nuevos
ataques, siempre contando, con la complicidad de las respectivas
burocracias sindicales que no solo no movieron ni el pulgar de la pata
para defender a un compañero sino que inclusive llegaron a mandar
matones armados.

Esas mismas patronales con todos sus pares se juntaron con la
señora presidenta de nuestra nación en el pasado congreso metalúrgico,
hace poquitos dias. Discursos triunfales, campañas electoral,
prontuarios de honor para los jefes de los jefes, todos aplaudiendo
entusiastas el engaño de que la paz social reinará por siempre.

Prendan la tele. El lenguaje bonachón y despolitizado de la
propaganda argentina contrasta con el nerviosismo y la pesadumbre de
los gobernantes de las primeras economías del mundo. No solo se trata
de los pueblos árabes que tiraron gobiernos y hoy pelean una guerra
civil, no solo se trata de cuantos murieron masacrados esta semana en
Siria, no solo se tratan de las convulsiones que llegaron a ser parte
habitual en la noticias internacionales. También excede las tomas en el
noroeste o la enorme lucha que llevan adelante nuestros hermanos y
hermanas chilenas.

Ser un huelguista de Grecia, un pingüino chileno, un indignado
español y , recientemente, un incendiario ingles es ser un luchador
contra un sistema, aún sin saberlo. La crisis empuja pueblos enteros a la ruina. La
juventud del mundo entra en la desesperación mas extrema, y justamente
de ella, puede nacer una esperanza digna de ser bandera.


El primer ministro británico -cagado hasta las patas- dijo “no
permitiremos que en nuestras calles exista una cultura del miedo”.
Luego enfatizó “ necesitábamos contratacar y el contraataque ha
comenzado”. Señor Cameron, este es nuestro contra-ataque , a sus
planes de ajustes, de despidos, de violencia y represión. Y, por mas
que la tradición del movimiento obrero revolucionario hace mucho tiempo
que superó al luddismo, no podemos dejar de expresar nuestra alegria y
solidarizarnos con toda la juventud trabajadora y estudiantil que se planta contra
el ataque del sistema capitalista y sus políticos, sean del color que
sean.

Mas temprano que tarde llegara el fantasma a esta colonieja
austral y, como diría Discepolín, alla en el horno nos vamo´a
encontrar.

El nunca ajusticiado Ned Ludd.